Pocos saben que Tenerife fue también llamada en la antigüedad Nivaria, por la impresionante visión que producía en muchos kilómetros a la redonda el sagrado Teide, cumbre impresionante, venerada por los habitantes de la isla. Esa imagen de una enorme montaña nevada, visible desde decenas de kilómetros a la redonda, emergente por encima de las más elevadas nubes, debía impresionar vivamente la retina de los antiguos pobladores guanches e incluso de los intrépidos españoles que conquistaron la isla.
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A la llegada de éstos, aquellos dividían Tenerife en nueve pequeños reinos o menceyatos, con un monarca o mencey, al mando de cada uno. Les asesoraban una asamblea de ancianos.

Algunos de ellos, denominados el bando de paz, fueron neutrales o incluso proclives a los conquistadores españoles, intuyendo que con ellos llegaba el progreso, la civilización, y la incorporación a occidente. Eran los menceyatos del este y del sur: Abona, Adeje, Anaga, y Güímar, o sea, los que habían tenido más contacto con los españoles a través de la actividad misionera.

Se opusieron tan tenaz como inútilmente al curso de la historia los menceyatos agrupados en el bando de guerra, que eran los cinco del norte: Daute, Icoden y Tacoronte, Taoro y Tegueste.

En diciembre de 1493, Alonso Fernández de Lugo recibe de Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, los derechos de conquista sobre la isla de Tenerife y, a cambio de renunciar a la prima prometida por la conquista de La Palma, reclamó gobernar la isla, aunque no recibió participación en el quinto real. Financia la conquista con la venta de sus plantaciones de azúcar en el valle de Agaete, obtenido tras la conquista de Gran Canaria, y asociándose con algunos comerciantes, sobre todo italianos, con sede en Sevilla.

En abril de 1494, y procedente de Gran Canaria, el conquistador arriba a la costa de la actual Santa Cruz de Tenerife con peninsulares y canarios (gomeros y grancanarios, sobre todo). Eran dos mil hombres a pie y dos centenares a caballo. Construyen un fuerte y se adentran al interior de la isla.

Don Alonso probó primero la diplomacia. Sin éxito. Su acercamiento al bando de guerra, especialmente a través de Bencomo, el principal cacique –o mencey- hostil a la conquista, fracasó.

Le ofreció amistad, la aceptación del cristianismo y someterse a la autoridad de los Reyes Católicos. El rechazo de estas condiciones hizo inevitable el enfrentamiento.

La primera batalla fue la célebre Primera Batalla de Acentejo que tuvo lugar en el barranco del mismo nombre Acentejo, en el municipio de La Matanza.

Fue un descalabro para las tropas españolas y sus aliados guanches, ya que los enemigos les tendieron una traicionera emboscada. Fueron diezmados. El 80% de ellos regó su sangre en tierra tinerfeña. El fortín fue destruido.

Pero el adelantado Don Alonso, impulsado por el afán civilizador, por su fe y quizás también por la ambición, persistió. Regresó con más y mejores tropas.

Tras reconstruir el destruido fortín, se dirigió hacia los llanos de Aguere (La Laguna), donde poco después derrotó a Bencomo en la conocida como Batalla de Aguere, durante la cual el líder guanche cometió el grave error de presentar batalla a los españoles en una zona llana. La caballería, que pudo maniobrar a sus anchas, y los refuerzos de Fernando Guanarteme, fueron decisivos para la victoria española. 1700 guanches, entre ellos Bencomo y su hermano Tinguaro, quedaron muertos en el campo de batalla. Una epidemia posterior diezmó a los isleños, como sería posteriormente el caso en América.

En diciembre de 1495, tras guerrillas, saqueos y parálisis, los españoles penetran de nuevo, esta vez por el norte de la isla, hacia Taoro.

Varios miles de guanches los esperaban en un barranco cerca de lo que es hoy La Victoria de Acentejo, no lejos de donde se produjo la Primera Batalla de Acentejo. La victoria española en la Segunda Batalla de Acentejo, acabó con la resistencia aborigen y permitió el acceso al valle de Taoro.

Fue la culminación de la isla de Tenerife y con ella de todas las Islas Canarias.

Benytomo, nombrado mencey de Taoro y caudillo de la liga contra los españoles (bando de guerras), se rinde el 25 de julio de 1496 y firma la Paz de Los Realejos, junto a Acaymo de Tacoronte y Beneharo de Anaga, por la cual los guanches de Tenerife se cristianizan y se confederan “a los reinos de las Españas”. En septiembre de 1496, los distritos de Adeje, Abona, Daute e Icod, se suman al Pacto de Los Realejos, mientras que pequeños grupos residuales de rebeldes permanecen en los montes durante unos años.

Así culmina la incorporación de Tenerife y de las Islas Canarias a esa gran nación que es España, la civilización más avanzada de su tiempo, y a través de ella a Occidente.

La isla de Tenerife es conocida también como “Picuda” debido a su gran pico volcánico llamado “Teide”. Le han llamada también la isla de la eterna primavera, casi durante todo el año hay una temperatura de 18 grados centígrados. Sin embargo la isla tiene diferents zonas climáticas, el norte es bien frío y el sur presenta clima templado, verano todo el año!

Tenerife tiene una población de 600,000 habitantes aproximadamente, La densidad de problación de Tenerife es de 743 habitantes por metro cuadrado, el área de más concentración de población y al oeste en la ciudad de San Cruz de Tenerife con una población de 190, 000 habitantes. La mayoría de la problación es Católico-Romana con una pequeña monoría de protestantes.

Tenerife, es la más grande de las Islas Canarias, se forma como un triángulo isósceles que señala al noreste con el pico de Teide (12.199 pies) en su centro. La extremidad de nordeste de la isla está ocupada por las colinas rugosas de Anaga, que, como las colinas de Teno en el extremo al oeste de la isla, consisten en rocas basálticas mucha antiguedad, que dividen a Tenerife en dos zonas topográficas totalmente diversas; mientras que la colina que se inclina en el norte está cubierta de vegetación exuverante, el país al sur se asemeja a un desierto.

Es conocido que todas las islas Canarias son de origen volcánico. Ha habido erupciones volcánicas repetidas en las Canarias,sin embargo en Tenerife ocurrieron erupciones sólo en Chinyero (6 millas de noroeste del pico de Teide) en 1909 y de Chahorra, al suroeste de “Pico Viejo” en 1798. No se han registrado erupciones volcánicas recientes.